EL MODELO MULTICOMPONENTE DE MEMORIA OPERATIVA

El modelo multicomponente de memoria operativa Teniendo en cuenta el lugar del sistema ejecutivo en el aprendizaje, Geary (2005a, 2005b, 2007) incorpora en su teoría el modelo de MO propuesto por Baddeley y Hitch (1974) basado en una estructura de multicomponentes. Dicho modelo ha sido modificado a lo largo de los años para ser adaptado a las nuevas evidencias, tanto de estudios cognitivos como neurocientíficos (Baddeley, 2000, 2002, 2003, 2006; Baddeley & Hitch, 1994). Según este modelo, la MO es un sistema de capacidad limitada dedicado a mantener, manipular y almacenar, de manera transitoria, información necesaria para un amplio rango de actividades cognitivas complejas como la lectura, el cálculo, el razonamiento y la comprensión del lenguaje. Este sistema apoya los procesos de pensamiento humano proveyendo una interface entre la percepción, la memoria a largo plazo y la acción. Inicialmente el modelo de Baddeley y Hitch (1974) consistía en tres componentes: un ejecutivo central (EC) que serviría de control atencional limitado y dos sistemas subordinados, el bucle fonológico y la agenda viso-espacial que trabajarían de manera integrada con el EC. De acuerdo con el modelo, el bucle fonológico permite el almacenamiento temporal de información verbal-acústica; de esta manera se puede mantener la representación sonora de una palabra. La agenda viso-espacial, por su lado, mantiene representaciones temporales de información visual y espacial, teniendo un rol importante en la orientación espacial y en la solución de problemas visoespaciales. A medida que el modelo se ajustó para dar cuenta de las nuevas evidencias, se fueron proponiendo nuevos elementos y procesos tanto para el bucle fonológico como para la agenda viso-espacial. Igualmente, se han sugerido subprocesos en el funcionamiento del EC y se ha añadido un nuevo componente, el búfer episódico que consiste en un sistema de almacenamiento temporal con capacidad limitada, capaz de integrar información de varias fuentes incluyendo el bucle fonológico, la agenda viso-espacial y la memoria a largo plazo (Baddeley, 2000). Los subcomponentes que se han propuesto para el bucle fonológico son el almacén fonológico, el cual permite guardar las huellas de memoria verbal por unos pocos segundos, y un repaso articulatorio que permite refrescar las huellas de memoria para mantener la información en el almacén fonológico (Baddeley, 2000, 2002, 2003, 2006). Estudios neuropsicológicos y de neuroimágenes han señalado que el almacén fonológico está relacionado con las áreas parietotemporales del hemisferio izquierdo (área 40 de Broadman) mientras que el repaso articulatorio se ha vinculado con el área de Broca. Respecto a la agenda viso-espacial hay menos acuerdo respecto a cuáles serían sus subcomponentes. Por un lado, Baddeley (2002, 2003) y Logie (1995) han considerado que el funcionamiento de la agenda viso-espacial se puede separar en un componente visual y otro espacial. Los estudios de Goldman-Rakic (1999) con primates sobre la distinción entre las rutas del “qué” y el “dónde” del procesamiento visual y los estudios de neuroimágenes con humanos de Smith y Jonides (1997), respaldan esta distinción entre la memoria visual de objetos y la memoria viso-espacial. Goldman-Rakic propone que en la CPFDL existen unas neuronas especializadas para la información viso-espacial y otras para la información de las características visuales de los objetos; dichas neuronas, a su vez, reciben aferentes de la corteza parietal superior, las primeras, y de la corteza temporal, las segundas. Otros investigadores como Petrides (2000), Fuster (2001) y Postle (2006) proponen que la diferenciación de modalidad se procesa en las regiones posteriores del cerebro y no en la corteza prefrontal, de tal manera que la corteza inferotemporal procesaría la información de las características visuales de los estímulos mientras que la parietal posterior procesaría la espacial. De hecho, los estudios de neuroimágenes de Smith y Jonides (1997) muestran una activación inferotemporal izquierda para la memoria de objetos, activación que también ha sido relacionada con el reconocimiento de objetos y con la mediación entre el conocimiento conceptual y la denominación (Tranel, Grabowski, Lyon, & Damasio, 2005). Por su parte, la memoria viso-espacial ha sido asociada con una activación parietal del hemisferio derecho. Pickering y colaboradores (Pickering, 2001a; Pickering, Gathercole, Hall, y Lloyd, 2001) han cuestionado la idea de que las diferencias interindividuales en el desempeño en tareas de memoria viso-espacial a corto plazo reflejen una distinción entre un componente visual y uno espacial. Alternativamente, ellos proponen una distinción de dos componentes en los procesos de la agenda viso-espacial, uno dedicado a la memoria de información visual estática y otro a la dinámica. Más aún, se ha propuesto incluso un posible componente cenestésico y/o motor (Pickering, 2001b). Según Baddeley (2006) el EC es el componente más importante de la MO pero, a su vez, el menos comprendido. Fue así que ya desde 1986 Baddeley propuso adoptar el modelo de control atencional de Norman y Shallice (1986) para explicar el funcionamiento del EC. Según este modelo, el control del comportamiento se divide en dos procesos: uno para hábitos sobreaprendidos, los cuales son controlados por rutinas o esquemas que se activan automáticamente y otro, el sistema de supervisión atencional (SSA) que interviene cuando el control rutinario es insuficiente, combinando la información de la memoria a largo plazo con los estímulos para planear soluciones novedosas con el fin de asegurar que un plan de acción se lleve a cabo. Según Baddeley, el EC sería similar al SSA, siendo responsable de la selección, iniciación y terminación del procesamiento de la información para el control del comportamiento. Partiendo de esta conceptualización, Baddeley (1996, 2002, 2003, 2006) ha propuesto fraccionar el EC en cuatro subprocesos: focalizar la atención, dividir la atención, cambiar la atención (flexibilidad atencional) y conectar la MO con la memoria a largo plazo; este último proceso dio origen al búfer episódico en la reformulación del modelo propuesto por Baddeley en el año 2000. Por lo demás, según Baddeley (1996, 2002, 2003, 2006), estudios neuropsicológicos y de neuroimágenes han mostrado evidencia del rol de los lóbulos prefrontales en estos procesos ejecutivos. Por su parte, Kane y colaboradores (Kane & Engle, 2003; Kane, Bleckley, Conway & Engle, 2001; Kane et al., 2007), han propuesto una teoría de control ejecutivo de la atención en relación con la MO. Según esta teoría, el funcionamiento de la MO estaría relacionado con el control de la atención en tareas que requieren el mantenimiento activo de la atención en la meta. Esta propuesta de control ejecutivo de la atención ha sido estudiada con tareas complejas relacionadas con el funcionamiento del EC, evidenciándose diferencias significativas en tareas de atención visual (Kane et al., 2001), de efecto stroop (Kane & Engle, 2003) y en tareas de la vida diaria (Kane et al., 2007), entre otras. Es interesante observar cómo los resultados de estos estudios - basados en la teoría del control atencional en la MO - respaldan la propuesta de Baddeley (1986) comentada anteriormente, según la cual el EC es análogo al SSA de Norman y Shallice (1986). Estudios realizados con niños han evidenciado también el importante rol de la atención en el funcionamiento del EC. Así por ejemplo, en niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se ha encontrado que los déficits en la MO se correlacionan de manera significativa con los síntomas de inatención, no con los de hiperactividad e impulsividad, siendo los síntomas de inatención los que mejor predicen el desempeño del EC, tanto con información verbal como viso-espacial (Martinussen & Tannock, 2006). Inversamente, Tillman, Eninger, Forssman y Bohlin (2011) mostraron que la memoria verbal y viso-espacial de corto término y el ejecutivo central verbal contribuyen a los síntomas de inatención. De manera más específica, Romero-Ayuso, Maestú, González-Marqués, Romo-Barrientos y Andrade (2006), en un estudio con niños hispanoparlantes, encontraron disfunción ejecutiva en ambos tipos de TDAH (inatento y combinado) expresada como limitación en la capacidad atencional y en la memoria de trabajo; estando esta última, no obstante, más comprometida en el tipo inatento. Otro estudio con niños con dificultad atencional pero que no fueron diagnosticados con TDAH, encontró que aquellos que presentaban síntomas de inatención y altos niveles de distractibilidad también exhibían un déficit en la MO (Gathercole et al., 2008). Así, los investigadores sugirieron que una capacidad reducida de MO era la causa de sus problemas atencionales. Algunos investigadores que han realizado estudios con niños utilizando el modelo multicomponente de MO (Alloway & Archibald, 2008; Gathercole, Alloway, Willis & Adams, 2006; Gathercole & Pickering, 2000a; Gathercole, Pickering, Ambridge & Wearing, 2004), han utilizado una terminología diferente al referirse a los diferentes componentes del modelo. Estos autores utilizan los términos memoria a corto plazo (MCP) verbal y memoria a corto plazo viso-espacial para referirse al bucle fonológico y a la agenda viso-espacial, respectivamente. Además, estos mismos autores con frecuencia utilizan el término memoria operativa en vez del de EC, diferenciando, no obstante, la memoria operativa verbal de la memoria operativa viso-espacial.


LA TRASFERENCIA A LA LUZ DE LA CONDUCTA



Es sabido que ingresar en este concepto pilar de la labor terapéutica no es tarea nada sencilla, ya que sería merecedora de un gran desarrollo teórico desde las diversas corrientes científicas. Intentaremos aquí, muy acotadamente, dar cierto cuerpo a todo aquello que hemos estado enunciando en la primera parte de este trabajo. Queda claro, asimismo, que en líneas generales, uno suele hablar de transferencia dentro de la labor terapéutica, pero, ¿acaso no se genera también, en cierta forma, durante el curso de un psicodiagnóstico? Haciendo un recorte de autores y textos, mencionaremos principalmente las explicaciones y enunciados que nos señalan autores como Laplanche y Pontalís, José Bleger y Sigmund Freud.

Encontramos en el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalís: "[La transferencia] designa, en psicoanálisis, el proceso en virtud del cual los deseos inconcientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo especial,  dentro de la relación analítica. Se trata de una repetición de prototipos infantiles, vivida con un marcado sentimiento de actualidad...".


Completando la lectura, agregamos desde Bleger las siguientes definiciones:

"...Son fenómenos que aparecen en toda relación interpersonal... Es la actualización de sentimientos, actitudes y conductas inconcientes por parte del entrevistado, que corresponden a pautas que éste ha establecido en el curso del desarrollo y, en particular, en la relación interpersonal con su medio familiar... Son actitudes afectivas que el entrevistado vivencia o actúa en relación al entrevistador... Ellos agregan una importante dimensión al conocimiento de la estructura de la personalidad y al carácter de sus conflictos... Asigna roles al entrevistador y se comporta en función de los mismos... En la transferencia se podría encontrar lo que se espera del entrevistador...”.


Intentando alcanzar una suerte de síntesis, podríamos decir que por diferentes motivos, determinadas historias y conductas pertenecientes al pasado se llegan a reactualizar, poniéndose en juego con ese otro presente, llevándolo, inclusive a actuar de una determinada manera. En definitiva, podríamos decir, la transferencia conlleva a la acción.


Sin embargo, este proceder puede tener tanto fines positivos como negativos, ya que, si bien permite ver al sujeto mismo, también lo puede llevar a “ocultarse” evadiendo así, la tarea terapéutica.


Al decir de Freud: "¿...Por qué la transferencia se nos opone como resistencia en el tratamiento psicoanalítico? Allí donde la investigación analítica tropieza con la libido, encastillada en sus escondites, tiene que surgir un combate. Todas las fuerzas que han motivado la regresión de la libido se alzarán, en calidad de resistencias, contra la labor analítica, para conservar la nueva situación... De este modo, la transferencia que surge en la cura analítica se nos muestra siempre, al principio, como el arma más poderosa de la resistencia y podemos deducir la conclusión de que la intensidad y la duración de la transferencia son efecto y manifestación de la resistencia...Tenemos que decidirnos a distinguir una transferencia "positiva" y una "negativa", una transferencia de sentimientos cariñosos y otra de sentimientos hostiles...”.


Podemos agregar unos párrafos más que amplían los términos expresados: “…Hemos visto ya que el analizado repite en lugar de recordar, y que lo hace bajo las condiciones de la resistencia… Repite todo lo que se ha incorporado a su ser partiendo de las fuentes de lo reprimido: sus inhibiciones, sus tendencias inutilizables y sus rasgos de carácter patológico…De las reacciones de la repetición que surgen en la transferencia parten luego los caminos ya conocidos para la evocación de los recuerdos, los cuales surgen sin esfuerzo aparente una vez vencidas las resistencias”



“…A todas luces, el peligro de los estados transferenciales reside en que el paciente confunda su índole, tomando por vivencias reales y actuales lo que no es sino un reflejo del pasado…”

.

Algunas de las múltiples posibilidades que suelen presentarse a modo de expresiones de los entrevistados son, por ejemplo:


“…Ah! Yo pensé que era más mayor usted...”, “¿Qué quiere que le diga, doctor? usted me recuerda mucho a mi hijo...”; “Dele, doctor, sea bueno; no me dé tanto para dibujar...”; “¡Uy! ¡Lo que debe de estar pensando de mí! ¿Vio qué mal que me sale? Nunca pude, doctor, siempre me costó mucho hacer estas cosas...”.


¿Qué ocurre en estos ejemplos? El sujeto, de acuerdo a su propia historia de vida, va desplegando modalidades de conducta y de expresión, según las circunstancias y ante quien se encuentre siendo entrevistado. Esas actitudes y expresiones tienden a poner al entrevistado en un lugar particularmente significativo para el sujeto. El entrevistador deberá, entonces, observar dichas actitudes aunque sin llegar a ubicarse en ese rol adscrito.


Cabe aclarar que en determinados ámbitos institucionales, los sujetos entrevistados pueden llegar a denominar al psicólogo con el término “doctor”, más allá del título que verdaderamente posea.


Las modalidades que adopta cada sujeto ante la presencia del otro son múltiples, y éstas siempre estarán respondiendo a su propia historia y hacia lo que el entrevistador despierta y provoca al sujeto entrevistado.


Dentro del acotado tiempo que dispone la aplicación del proceso psicodiagnóstico, debemos mantener un nivel transferencial óptimo como para facilitar que el sujeto pueda desplegar sus principales rasgos de la estructura de la personalidad.


El enojo, la desconfianza, el miedo a llegar a ser “descubierto” por ese otro extraño que “se entromete” en su vida, inclusive el miedo a descubrir su “locura”, entre otras tantas actitudes, obstaculizan y restringen la libre expresión de sus pensamientos, fantasías, sentimientos y emociones.


Como numerosas personas suelen expresar en el curso del psicodiagnóstico, con cierto tinte de humor y hasta con un tono infantil: “¡Ay! ¿Estoy muy loco, doctor?, ¡Estoy para el Borda!, ¿No?, Dígame la verdad: estoy re-loco, ¿No?” ¡Lo que debe estar pensando de mí ahora! Nosotros debemos posibilitarle disminuir esos pensamientos y fantasías de tinte persecutorio, para lograr mantener una transferencia positiva que facilite el despliegue de sus pensamientos y sentimientos.



 Freud, S. (1938)Compendio de Psicoanálisis, O.C., Pág.2391


Veccia, T.A. (2003) Diagnóstico de la Personalidad, Cap. I, Pág.26 6 Phillipson, H. (1973) (op.cit.).


 Laplanche y Pontalís, Diccionario de Psicoanálisis, Pág.439

.

 Bleger, J., (1973) (op.cit.).


 Freud, S.(1912)Dinámica de la Transferencia, O.C., pág. 1648


0 Freud, S. (1914)Recuerdo, repetición y elaboración, O.C., Pág.1683


BIENVENIDO



El objetivo de este programa, es sensibilizar a la comunidad de psicólogos del estado de Tabasco para reincidir en la necesidad de actualizarse constantemente en un camino de información y renovación, dirigiéndose principalmente en áreas científicas y de investigación que han demostrado una mayor tasas de resultados en los proceso psicoterapéutico además de seguir y respetar los lineamientos que nos marca el código ético del psicólogo para ejercer de manera profesional y de la misma manera poder brindar un servicio de calidad a quienes lo necesitan.


En la actualidad si preguntamos a  la gente qué es la psicología, seguramente nos dirían cosas como: “La Psicología es aplicar test para conocer el coeficiente de inteligencia de los individuos o los rasgos de la personalidad de alguien”, “es psicoanalizar a las personas para conocer los traumas ocultos que tiene en su inconsciente y, de este modo poder curarlos”, “sirve para diagnosticar y curar las enfermedades mentales”, “trata problemas sexuales”, “intenta resolver los problemas de niños difíciles, con fracaso escolar o con conducta inadaptada en la familia, con los compañeros o con la gente en general” y aunque toda estas opiniones son válidas, ninguna define que es psicología sino algunas de sus múltiples aplicaciones.


Es entonces que la psicología es una ciencia y como tal utiliza la investigación. Cuando se aplica un test o una terapia, previamente un grupo de investigadores ha estudiado la validez y la fiabilidad de dicha herramienta. Pero esto no es todo, es necesario además poseer una serie de constructos teóricos que nos definan lo que vamos a medir y como lo vamos a hacer.


Aun así es importante remarcar que el psicólogo ha empezado a perder credibilidad y que la sociedad ha perdido el interés en el área de la salud mental, e ignoran las habilidades y conocimientos que posee el profesional, condición que hace importante elaborar un balance crítico del ejercicio de esta profesión, con el fin de conformar una imagen objetiva que nos permita encontrar lineamientos concretos para su reubicación y orientación social dentro del presente contexto social del país.